martes, 6 de noviembre de 2012

No existe un amor permanente

No existe un amor permanente, constante, persistente. Resulta imposible -aunque deseable- dedicar cada acto y pensamiento de cada día a una única persona. Y nos asustamos, nos creemos que ni somos capaces, ni lo seremos; nos retiramos en el amor para dedicarnos al arte de echar de menos. Pero lo que nadie sabe, lo que nadie dice, es que el amor viene y va, que cuando se encuentra no hay que dejarlo ir por esas pequeñas dudas que nos atrapan por las noches y los domingos. Encuentra a alguien que te sonría, alguien dispuesto a tomar un café contigo a las ocho de la tarde porque apetece, porque por qué no ibais a hacerlo. Enamórate hasta los huesos de quien se atreva a dormir contigo, de quien te invite a dormir y no te cambie con las sábanas. No olvides escribirle, ni dedicarle alguna canción, regalarle algún beso. Y ahora lo más importante, si te asustas no huyas, no seas cobarde, aprende que el amor se vive en sus labios, no le obligues a echarte de menos.

4 comentarios:

  1. Es cierto, el amor no es permanente, menos mal que el recuerdo sí.

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  2. Quizás tenga que empezar a diferenciar el enamoramiento (que no es permanente) del amor, que dicen que sí lo es, aunque evoluciona. De todas formas a mi me cuesta entender esa evolución (más bien, regresión) y llamar a eso amor. Yo que sé. Al final son nombres, lo que está claro es que un sentimiento no se mantiene siempre intacto.

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  3. Ojalá que los labios no se malgasten por los besos aún por dar, y que no haga nunca falta huir para aprender a apreciar de verdad.

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  4. El miedo es un mal compañero de este viaje. Un besazo.

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