martes, 27 de noviembre de 2012

Cosas de Leos

No sé si te pasará, pero a mi hasta a veces me gusta. Hay veces que la disfruto, sí, que dejo que me envuelva hasta ahogarme. Pero a veces esa marea llega más alto de las caderas y te arrastra hacia dentro y casi no puedes salir. Y gritas, pero sin esperanza ni ganas de que te escuchen, pero sigues gritando igual, y te hundes en canciones que te tiran más y más hondo, y no sabes si quieres salir. Llega un punto en que hasta te encuentras cómoda... Pero ojalá llegase alguien que te sacara de allí. Y te preguntas si vale la pena volver a asomarte por la mañana, o si alguien volverá a abrazarte. Ojalá alguien llegase y te abrazase, y se quedase contigo compartiendo esa melancolía, entendiéndote. No harían falta palabras, bastaría con una mirada cómplice que significaría todo. Unos brazos por la espalda que te hagan darte cuenta de que estás ahí, en ese momento y esa hora exacta, con alguien que trata de apaciguar ese torbellino que guardas tan adentro. Y que te mire, y te atraviese con la mirada y sepas que te está mirando a ti, a nadie más, que se está ahogando contigo en tu mirada y no vais a mirar atrás.

3 comentarios:

  1. Yo creo que la melancolía no se comparte. Es una de esas sensaciones que uno tiene que superar solo. Para hacerse fuerte, para pasar de incapaz a capaz. Y después compartir lo que queda después de la melancolía.

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  2. Sensaciones agradables, sip. Un besazo.

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