lunes, 29 de octubre de 2012

Reina de mis miedos.

Hacía tiempo que no escribía sobre nosotras, pero hoy tu ausencia me ha hecho reventar en mil palabras. Si alguien me preguntara qué pasó, no sabría responderle. Supongo que nos quisimos demasiado, que nos rompimos de tanto amarnos, que nos perdimos de tanto buscarnos. Desde el primer día supe que podríamos volar, que podía dejarme la piel en tus comisuras y que -aunque sólo fuera por un momento- seríamos eternas. A veces siento que nos rendimos, que dejamos de ser tú y yo para ser nosotras, y que con ello se fueron las ganas. Pero aunque busquemos el fin, no puedo evitar no rendirme. Aunque te rompas, solo quiero arreglarte. Porque yo aún quiero ser tu paracaídas, tu sonrisa y tu cuarenta y cuatro. Y claro que no puedo más, pero sólo me dura un segundo; y cuando vuelvo a verte desvestir tus debilidades, no puedo evitar sentirme el rey del mundo.

viernes, 24 de agosto de 2012

Everybody cries.

No tengas miedo, que cuando los días parezcan demasiado largos y las noches estén vacías mataré los monstruos que se esconden bajo tu cama. No tengas miedo, que cuando tus lágrimas inunden tus sueños y tus ganas se tiren por la ventana nos volveremos a perder allí donde nadie sabe encontrarnos. No tengas miedo, que cuando parezca que estoy lejos es porque vuelo, y cuando sientes que se acaba te recordaré que acaba de empezar. No tengas miedo, que si tú no me sueltas yo no te soltaré.

jueves, 9 de agosto de 2012

Desvanecen los límites

La verdad es que no sabía que existían abrazos que te dejaban sin aliento, sin ganas, sin sonrisa. Y no mires atrás me repetía; sabes que no vas a poder. Dar un solo paso parecía aterrador. Pero cuando llegas al punto donde se pierden las fronteras entre tus caderas y mis labios, pierdo el miedo a perderme, a vaciarme tanto que me falte el aire con tal de hacerte un hueco. Puede parecer, aunque solo sea por hoy, que todo lo demás es lo de menos. Sabes de sobras que todos buscan destinatario para sus cartas de amor, un sobre donde meter sus miedos, y una dirección donde enviar sus sueños. Nos perderemos entre lo incomprensible para sembrar el caos vaya donde vaya, y le gritaré al mundo que tú eres tú y yo soy yo, que tú eres mía y yo soy tuya, que pierdo las formas y todas las reglas que tenía establecidas antes de que me besaras. Todas mis pequeñas manías empiezan y acaban por ti.

lunes, 4 de junio de 2012

Sonrisas

Y me sonríes. Y me quedaría un día, una semana, una vida. Y quisiera enseñarte lo que siento cuando sonríes, quisiera enseñarte las pecas de tus hombros y lo que me provocan tus dedos en mi cuello. Y quisiera derrapar por tus curvas, a toda velocidad, acelerar por tu cintura hasta llegar a la luna. Y arroparte con mi mirada para que te sientas tan segura que roces la inseguridad, dedicarte cuarenta y cuatro palabras que intenten expresar nuestro amor. Nunca entenderás qué siento cuando sonríes, porque nunca sabré contártelo.

Fly with me

Tras una temerosa sonrisa mañanera entre sábanas, tras un levantar casi ficticio y esos cinco minutos más, después de desayunar tus comisuras, beberme nuestras ganas. Antes de abrir los ojos, antes de que llegue el olor a tostadas, de que se me escape el sueño por la ventana. Después de un desastroso despegue, alguna que otra estrella fugaz y esa sonrisa tuya, esa que grita he vuelto a soñar contigo. Te sacaré a bailar y espero que notes la distancia entre tus pies y el suelo.

viernes, 25 de mayo de 2012

Poemas desde mi ombligo.

Pero lo que más adoro, lo que más me revuelve los huesos y el corazón, es que me sigas pidiendo (a deshoras, mi amor, cuando menos lo espero) que me case contigo.

sábado, 12 de mayo de 2012

Sonríe.

Sonríe, joder cuando sonríe. Ella sonríe, y puede que después de todo valga la pena haberse levantado hoy. Sonríe y noto como las comisuras de mis labios tímidamente la imitan, se me rajan las mejillas de tanta vida, puede que llegue hasta las orejas el camino de su felicidad. Sonríe y sabes que todo va bien, que el cielo es azul -como sus ojos- y que pase lo que pase no se van a caer las estrellas. En su sonrisa encaja los cuatrocientos cuarenta y cuatro páginas de una novela de amor, un helado de caramelo y una ducha fría en una tarde de verano. Hoy sin darme cuenta ella ha vuelto a sonreír, mi corazón ha vuelto a derrapar por sus labios y sí, otra vez, me quedo aquí con esta carita de tonta que solo me la quita su boca.