domingo, 11 de marzo de 2012
Si te vas me quedo en esta calle sin salida
No sé ni por donde empezar. No consigo acordarme de olvidarte, parece que tengo tu nombre tatuado en la frente y el mundo se ríe de mi. Creía que esto de vivir era más fácil con los ojos cerrados, pero me los han vendado y ahora me cuesta respirar. Desde aquí puedo ver cada detalle de tu disfraz, cada sonrisa que finges no dedicarme, cada sonrisa que desesperadamente exijo que me dediques. Estoy rota por dentro, desnuda en todos los sentidos, vacía, hueca, desinflada, me falta el aire, me sobra todo lo demás. Pierden sentido las canciones de amor, los momentos. Me gustaría pensar que no eres insustituible, pero me faltan palabras para describir todo lo que falta en mi interior. Y termino, con la resaca de la falta de tus ojos, tirada en la calle intentando entender por qué no me entiendo ni yo.
viernes, 9 de marzo de 2012
Se dobla antes de partirse
Quizás en otro segundo, otro instante, otro suspiro. Quizás si escribiera textos sin comas, si diera besos sin saliva, si me gustaran las playas sin mar. Quizás si no provocara terremotos, si no me gustaran las noches, si no sobraran las palabras. Quizás si no cobraran sentido los silencios, si no quisiera despertarla con tostadas, si no eligiera los libros con las portadas más feas. Quizás si existieran palabras para describirlo, si no colgáramos del techo, si no me apeteciera ir a Madrid. Quizás si mis sábanas no fueran rojas, si las paredes no se acercaran cada vez más al precipicio, si los aviones fueran estrellas fugaces por una noche. Quizás si no me gustara la palabra quizás, ni las contradicciones, ni las prisas, ni las ganas de gritar, llorar, correr, ni las ganas de besar, reír, volar. Quizás si no respirara, si no necesitara necesitar, si no supiera ver el mundo más que por sus ojos. Quizás, sí, supongo que quizás.
domingo, 4 de marzo de 2012
Te sobra todo lo que va después de yo te quiero, y yo también.
sábado, 3 de marzo de 2012
Árboles y farolas
Me dice que siempre llega tarde, pero conmigo llegó justo a tiempo. Ya habían sido demasiados abriles, deseaba hacerme dueña de su piel a mordiscos bajo la luna. Que si me quedo aquí a tender mi pena al sol, espero que me acompañe, aunque sea a besos. En cuanto acabó de zurcir las heridas de las noches mal dormidas, llegué yo para contarle que las noches nunca han tenido tanto sentido, nunca me habían quitado el aliento con simples palabras. Se acabó el que la quemara el sol, ahora era dueña del silencio, de las noches, pero se asustó. ¡Cómo te retumba el pecho! Tranqui, solo es mi maltrecho corazón, que se encabrita cuando oye tu voz en las yemas de tus dedos jugando con mis lunares.
Y es que ahora, he perdido el sentido del tiempo, que cuando empieza a clarear aún no me he dormido. Se podría decir que éramos parte del mismo colchón, que las sábanas envolvieron nuestros sueños, y que cuando amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto, por la puerta del balcón, el pelo al viento diciéndome adiós. Y al anochecer, volvería a empezar de nuevo, siempre, siempre puntual.
Y es que ahora, he perdido el sentido del tiempo, que cuando empieza a clarear aún no me he dormido. Se podría decir que éramos parte del mismo colchón, que las sábanas envolvieron nuestros sueños, y que cuando amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto, por la puerta del balcón, el pelo al viento diciéndome adiós. Y al anochecer, volvería a empezar de nuevo, siempre, siempre puntual.
jueves, 16 de febrero de 2012
El final
Me asusta saber que los sentimientos pueden desaparecer, que los te quieros pueden marcharse por la puerta de atrás sin un mísero adiós, un hasta luego, ni una explicación. Y te despiertas, aturdida de tanto soñar con ella, de esos besos que se esfumaron con el amanecer. Pero yo no soy de esas que olvida cómo amar, ni cómo se siente al ser amado. Aunque quizás en noches como estas, en las que las almohadas que te acompañan están más frías que el suelo de mármol bajo tus pies descalzos, pueda llegar a dudar si alguna vez existió aquella sonrisa. Podrían decir que es el final, pero mi historia no tiene dueño, que las grandes personas escriben su vida en libritos pequeños como estos, y no puedes dejar que nadie lo haga por ti.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Por si vuelves.
Las madres ya no hacen las camas, ya no recogen los platos, ni fingen sonreír para que no nos desvelemos. Ahora es tú problema si no puedes dormir, vuelven los monstruos de debajo de las camas, dentro de los armarios. Hoy en día nunca han estado tan vacías las camas, nunca han sobrado tantos centímetros de ausencia. Los libros están llenos de silencios entre las líneas, tenemos miedo a escuchar las letras de las canciones por si nos hablan de amor. Todos tememos el otro lado de la almohada, pero nos dejaremos tentar.
lunes, 22 de agosto de 2011
Sabes que eres tú.
Ella, sí, llamémosle ella. A menudo apetece llamarle princesa, a diario intento encontrar adjetivos que puedan encajar en su sonrisa. Pues eso, ella, ella es de aquellas personas que te hacen volar, no flotar, volar. Es toda una delicia gozar de una tarde conversando con ella, todo un placer andar a su lado. Ella, sí ella, ella te mira y te llena por dentro, de la cabeza a los pies. Podría hasta llegar a decir que la idolatraba, su sonrisa inalcanzable y sus ganas de hacerte sonreír.
Pero tristemente he de decir que ella últimamente está un poco lejos, últimamente vuela un poco más alto que los demás, últimamente vuela sola. Me gustaría decirle que baje un poco un día de estos, que nos sorprenda quizás, quizás no. Un abrazo quizás no estaría mal de vez en cuando.
Aún así ella siempre será especial, sí, especial es la palabra perfecta para ella, todo lo que hace es especial. Cuando está lejos todo es distinto, cuando me invita a compartir un trocito de su vida se me olvidan todas las cosas que quería decirle, se me traba la lengua. Pero bueno, esto va por ella, porque ella hoy, una vez más, me ha hecho sonreír.
Pero tristemente he de decir que ella últimamente está un poco lejos, últimamente vuela un poco más alto que los demás, últimamente vuela sola. Me gustaría decirle que baje un poco un día de estos, que nos sorprenda quizás, quizás no. Un abrazo quizás no estaría mal de vez en cuando.
Aún así ella siempre será especial, sí, especial es la palabra perfecta para ella, todo lo que hace es especial. Cuando está lejos todo es distinto, cuando me invita a compartir un trocito de su vida se me olvidan todas las cosas que quería decirle, se me traba la lengua. Pero bueno, esto va por ella, porque ella hoy, una vez más, me ha hecho sonreír.
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