domingo, 4 de marzo de 2012

Te sobra todo lo que va después de “yo te quiero, y yo también”.

sábado, 3 de marzo de 2012

Árboles y farolas

Me dice que siempre llega tarde, pero conmigo llegó justo a tiempo. Ya habían sido demasiados abriles, deseaba hacerme dueña de su piel a mordiscos bajo la luna. Que si me quedo aquí a tender mi pena al sol, espero que me acompañe, aunque sea a besos. En cuanto acabó de zurcir las heridas de las noches mal dormidas, llegué yo para contarle que las noches nunca han tenido tanto sentido, nunca me habían quitado el aliento con simples palabras. Se acabó el que la quemara el sol, ahora era dueña del silencio, de las noches, pero se asustó. ¡Cómo te retumba el pecho! Tranqui, solo es mi maltrecho corazón, que se encabrita cuando oye tu voz en las yemas de tus dedos jugando con mis lunares.
Y es que ahora, he perdido el sentido del tiempo, que cuando empieza a clarear aún no me he dormido. Se podría decir que éramos parte del mismo colchón, que las sábanas envolvieron nuestros sueños, y que cuando amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto, por la puerta del balcón, el pelo al viento diciéndome adiós. Y al anochecer, volvería a empezar de nuevo, siempre, siempre puntual.

jueves, 16 de febrero de 2012

El final

Me asusta saber que los sentimientos pueden desaparecer, que los te quieros pueden marcharse por la puerta de atrás sin un mísero adiós, un hasta luego, ni una explicación. Y te despiertas, aturdida de tanto soñar con ella, de esos besos que se esfumaron con el amanecer. Pero yo no soy de esas que olvida cómo amar, ni cómo se siente al ser amado. Aunque quizás en noches como estas, en las que las almohadas que te acompañan están más frías que el suelo de mármol bajo tus pies descalzos, pueda llegar a dudar si alguna vez existió aquella sonrisa. Podrían decir que es el final, pero mi historia no tiene dueño, que las grandes personas escriben su vida en libritos pequeños como estos, y no puedes dejar que nadie lo haga por ti.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Por si vuelves.

Las madres ya no hacen las camas, ya no recogen los platos, ni fingen sonreír para que no nos desvelemos. Ahora es tú problema si no puedes dormir, vuelven los monstruos de debajo de las camas, dentro de los armarios. Hoy en día nunca han estado tan vacías las camas, nunca han sobrado tantos centímetros de ausencia. Los libros están llenos de silencios entre las líneas, tenemos miedo a escuchar las letras de las canciones por si nos hablan de amor. Todos tememos el otro lado de la almohada, pero nos dejaremos tentar.

lunes, 22 de agosto de 2011

Sabes que eres tú.

Ella, sí, llamémosle ella. A menudo apetece llamarle princesa, a diario intento encontrar adjetivos que puedan encajar en su sonrisa. Pues eso, ella, ella es de aquellas personas que te hacen volar, no flotar, volar. Es toda una delicia gozar de una tarde conversando con ella, todo un placer andar a su lado. Ella, sí ella, ella te mira y te llena por dentro, de la cabeza a los pies. Podría hasta llegar a decir que la idolatraba, su sonrisa inalcanzable y sus ganas de hacerte sonreír.
Pero tristemente he de decir que ella últimamente está un poco lejos, últimamente vuela un poco más alto que los demás, últimamente vuela sola. Me gustaría decirle que baje un poco un día de estos, que nos sorprenda quizás, quizás no. Un abrazo quizás no estaría mal de vez en cuando.
Aún así ella siempre será especial, sí, especial es la palabra perfecta para ella, todo lo que hace es especial. Cuando está lejos todo es distinto, cuando me invita a compartir un trocito de su vida se me olvidan todas las cosas que quería decirle, se me traba la lengua. Pero bueno, esto va por ella, porque ella hoy, una vez más, me ha hecho sonreír.

lunes, 18 de julio de 2011

Coincidencia

Es curioso que ya no me la encuentre por la calle, pero que aún así siga creyendo que alguna loca coincidencia hará que se crucen nuestras miradas. Algo provocaría una sonrisa, una sonrisa de estas que van de oreja a oreja, que casi se salen de la cara. Un casual ¿Qué tal? acompañando un comentario sobre el tiempo y estaríamos temblando de tanta normalidad. Tendría ganas de cogerle de la mano, seguro, pero me conformaría con recordarle que existo con un descuidado roce en la mejilla. Alguna excusa, un educado hasta luego que carecería de sentido, y estaríamos de nuevo en la rutina. Nunca se nos dio muy bien la rutina.

sábado, 2 de julio de 2011

No pretendía enamorarme

Ella es de esas chicas que nunca pisan el suelo, pero que no saben volar. Dejemos las contradicciones para otro día, si la vieras por la calle quizás no lo notarías pero ella es de esas chicas que viven a apenas un centímetro del suelo. No se sabe como, pero el aire a su alrededor tiene un sabor a helado de fresa en una cálida tarde de playa.
Quizás si la ves por la calle no te vuelves a mirarla, pero ten por seguro que esa noche soñarás con ella. Si sientes el deseo de hacerle sonreír algún domingo, te confesaré que le gusta mucho la mermelada y los periódicos antiguos.
Pero he de decirte que por mucho que la quieras, no se te permite tenerla, que las mujeres que no pisan el suelo no pertenecen a nadie.